Una boda en Suiza ( Ett bröllop i Schweiz )

Castillo que dio vida a una boda de ensueño
 
Lupita en la primaria era una niña que encajaba perfectamente en el concepto de traviesa, inquieta y ansiosa. Su educación básica y media fue compleja, y desde pequeña, daba los indicios de que quieta, no era.
 
Al paso de más de 20 años, el Instituto Progreso (nuestra primaria en la norteña Tijuana), fue parte importante de nuestra formación, digo nuestra porque estoy inmersa en esta historia, en dicha escuela y con esta misma Lupita.
 
Los años continuaron y cuando entramos a la secundaria nuestras vidas cambiaron, tomaron rumbos diferentes y esporádicamente nos veíamos, estábamos en escuelas separadas, hasta que en la época de la preparatoria, alguien en común nos reencontró y me enteré que se fue a vivir a San Diego. Es muy habitual en esta región; interrelacionarse socialmente entre los dos países, entre las dos ciudades: San Diego y Tijuana –a la vuelta de la esquina-.
 
Como leyenda o cuento, dicen que por algo pasan las cosas, un día en el trabajo le encomendaron una tarea no muy convencional, atender y pasear a un visitante  (Greg) procedente de Suiza; renegó abrazándose de la flojera pero termino aceptando. Una decisión que le cambiaría su vida.
 
Resulta que Greg, el joven suizo, era piloto, tenía sangre latina ya que era hijo de una mujer colombiana y hablaba perfectamente el español además de otros idiomas como  francés, italiano e inglés. Greg era alto y bueno… imposible negar que es muy guapo.
 
Lupita y Greg iniciaron una bonita relación, se enamoraron y en uno de los tantos viajes que realizaron juntos, decidieron compartir sus vidas pero se casarían en Suiza ¿Suiza?
 
-Tienes que venir a mi boda Arlene. Me dijo Lupita.
 
[Una boda en Suiza. Imposible decir no. Busqué boletos, pregunté distancias, tiempos, costos, no tardé mucho para tener mi viaje en la mano y hacer de esa boda, las vacaciones del año]
 
Recuerdo que fue un sábado de agosto del 2010, salí del aeropuerto de San Diego, con algo de prisa, desvelada  pero emocionada, como se debe.
 
No sabría decir si tengo mala suerte, o lo que tengo es adrenalina incluida en los viajes, por lo general sucede algo inesperado que termina siendo emocionante pero en el momento es estresante…
 
¡Mi vuelo tuvo complicaciones! No pude abordar sino hasta un día después, y bueno ya estaba en el viaje así que para aprovechar el tiempo visité a mi abuela y me quedé con ella en San Diego. Volé al día siguiente.
 
Víctima del estrés, ya no llegaría como estaba programado; llegaría, sólo dos horas antes del casamiento y ¿el peinado, el vestido? ¡NO! Para una mujer el tiempo es algo muy importante, además era madrina simbólica, ( el vestido rosa me hacía madrina)  pero bueno, parte del show y el show debería continuar.
 
[Más de 9 horas de vuelo, escala en Chicago y aterrizaje en Zurich, más un tren que en dos horas 

llegó a Lausanne. Greg ya nos estaba esperando y nos llevó a la casa de la novia donde se arreglaba]

 
 
 
El viaje fue maratónico, no me encontraba lista, al contrario necesitaba quitarme la cara de desvelo, necesitaba bañarme, y disimular esas ojeras que ya estaban muy (demasiado) pronunciadas… faltaba poco menos de 40 minutos de la celebración en la iglesia. No me quedaba más que apurarme y apurarme.
 
Evidentemente me perdí entre las calles buscando la iglesia, como buena mexicana que soy llegué tarde a la misa /unos quince minutos aproximados) con alfo de sueño, pero con mi sonrisa de no pasa nada, aquí estoy.
 
       Lupita ya en el altar de la mano de Greg, nos vio entrar y sus labios decían: apúrense.
 
Esta boda y esta Lupita, me hicieron conocer Suiza, estar en una boda en francés y convivir entre alemanes, franceses, colombianos y mexicanos. Una boda a la orilla del Lago de Ginebra en un castillo medieval.
 
Después de la misa, recorrimos los viñedos para llegar al castillo en donde se realizaría la fiesta, fiesta que arrancó  con vinos locales, aperitivos en un jardín a la orilla del Lago que frente tenía a Francia. De cuento.
 
Los recién casados llegaron en un yate con el padre de Greg que fungía como  Capitán,  -Los novios- recibidos entre aplausos, chiflidos (por los mexicanos asistentes) y hasta  mariachi. Donde la novia y los mexicanos bailamos al son de la música mexicana, jamás olvidando a la patria ni a Lupita, por supuesto.
 
[Sesión de fotos, comida mediterránea mientras el sol se escondía y la luna se asomaba para terminar con un rico pastel de chocolate suizo y a la pista de baile en donde la presencia de Colombia, México, Francia, Suiza y también Italia, generaron una boda sui géneris que termino con algo de salsa y cumbia en la pista]
 
       Nada planeado. Salió de Tijuana y terminó en Suiza, lo más parecido a un cuento de hadas. Lo más parecido a no limitarse ni atarse y claro, el riesgo de dejar atrás todo y tener un nuevo  comienzo.

 

5 comentarios en “Una boda en Suiza ( Ett bröllop i Schweiz )

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s