De vecina a viajera, capítulo III: Las Vegas

Las Vegas es una ciudad en el desierto como un oasis de tentaciones y pecados, es un maratón de emociones descontroladas, es donde se vive con igual intensidad  día y noche. ¿Qué pensaría el explorador John Frémont si viera en lo que se ha convertido aquel poblado mexicano que conoció en sus primeros viajes? El juego y las apuestas legales, el alcohol a todas horas, la legalidad de la prostitución, los casinos. ¿Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas? De ser un valle con manantiales descubierto en 1829, recibió los años 40 con los primeros hotel casino, que un par de décadas después le daban la bienvenida a Elvis Presley. Lo demás es historia.  

Ahora estoy en un viaje familiar a Las Vegas. Rentamos una casa lejos de los rascacielos y me sumerjo en el día a día dentro de uno de sus barrios. Pequeños centros de comercio en las esquinas, mercados, cadenas de restaurantes, ¿México? Todos los días desayuné con tortillas, aguacate y salsa roja, entre español e inglés, entre gritos y risas y el calor de Las Vegas. Me doy cuenta de que formo parte de una de las familias mexicanas que poco a poco han emigrado a Estados Unidos, y que ahora resulta que Las Vegas es un punto medio de encuentro.

Seguir leyendo:

Escenas de viajes a Las Vegas

 

Esta historia forma parte de un viaje que se irá contando poco a poco, estos son los capítulos anteriores:

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