Café amargo en París

Lejos estuve de estar más cerca de París después de este viaje. No es una ciudad para unos cuantos días, hay que conocerla despacio para romper la burbuja de ciudad mundial, romántica y encantadora, clásica y eterna. Hace falta dar unos cuantos pasos más para llegar y hablar con su gente, alejarse de la multitud, mezclarse con ella y sentir el ritmo de su andar. Regresé de París confundida, con deseos de más tiempo, de volver. Sí, París usa zapatos de piso, solo así podría recorrerla.

Los hombres de Miravet

Son los hombres de Miravet, los que se sientan en la orilla como sobrevivientes, espectadores, narradores de su propia historia. Dedican tiempo a contemplarlo, a ver el paso de los no habituales coches y como si se tratara del zócalo o la banca del parque, a ver quién pasa y a dónde va, de dónde viene.